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Huellas del terrorismo en una familia matancera de Boca de Samá

Reportaje sobre el mismo tema, publicado por mí en Girón...
-   Boca de Samá: El ataque más cobarde de Alpha 66 fue dirigido por Santiago Alvarez 
 
“Personas como esta no se tienen en la casa”, le dijo a Flora el moreno con cara de malo, mientras le estrujaba en el rostro la foto de Camilo Cienfuegos que había sacado del portarretratos. Luego, poniendo el arma en el estómago de Eneida, preguntó: “¿Cuántos milicianos hay en el puesto de guardafronteras?”


La joven de apenas 25 años tembló sin que ellos lo percibieran. “¡Muchos!”, exclamó, sabiendo que allí solo estaban el jefe del puesto y otro combatiente. Los demás eran alumnos de la escuela de guardafronteras y andaban por el mar.

Como un recuerdo cercano y horrible Eneida Villa Lechuga rememora la noche del 12 de octubre de 1971, cuando un grupo de terroristas contrarrevolucionarios irrumpió en su casa y su pueblo, “para liberarlos del comunismo”.

Boca de Samá, puerto pequeño situado en el municipio de Banes, en Holguín, fue el lugar escogido por los piratas para desembarcar y hacer sus fechorías. Allí nació y vivió parte de su vida Eneida, quien desde hace casi 40 años vive en la ciudad de Matanzas.

Pero ni el tiempo transcurrido, ni la lejanía con el lugar de los hechos han podido borrar de su mente las terribles horas, cuando temió por la vida de los suyos.

La irrupción en el pueblo

Eneida Villa y su hijo Armando, que tenía 7 años
“Aquel día mi papá Héctor había pasado todo el día en Guardalavaca, buscando un chivo perdido. Llegó muy cansado. Se bañó, comió, encendió la planta eléctrica y le dijo a mi mamá que la apagara ella, pues él se iba a acostar”, cuenta Eneida.

“Pero cuando mi mamá Flora fue a cerrar la llave de la gasolina, casi no le dio tiempo de llagar al cuarto. Enseguida despertó a mi papá y le dijo que creía que afuera había gente mala. Se oía mucho ruido, porque parece que chocaban los fusiles con la canal. Todas las persianas estaban abiertas, y cuando mi papá se asomó, chocó con el cañón de un arma”.

“Práctico, práctico, levántese, que es el comandante Iglesias, le gritaban a mi papá”.


En esa época Héctor Villa trabajaba como práctico del puerto en Boca de Samá y tenía los grados de teniente. Su casa era la única de placa en el pueblito que no pasaba de las 18. Allí no había corriente eléctrica y la planta de Villa era la única. Según piensa Eneida, los terroristas esperaron a que se apagara la última luz para entrar.

Héctor Villa había combatido en la guerra de liberación en las tropas del Segundo Frente Oriental, al mando de Raúl Castro, y el jefe de su columna (la 16) era el comandante Iglesias, más conocido por Nicaragua. Eneida refiere que su papá no combatió con las armas, pero fue mecánico y recogió con su remolcador mucha comida para la tropa.

Parece que los que irrumpieron esa noche lo sabían. Eneida cree que entre ellos había alguien de la zona, aunque nunca lo supieron con certeza.

“Nada más que mi papá abrió la puerta entraron violentamente dos hombres. Uno grande y distinguido, y el otro moreno, bajetón y con cara de bruto. El primero le dijo que era el comandante Iglesias, pero él no le creyó. Entonces se dio cuenta que eran contrarrevolucionarios.

“Los hombres le preguntaron a mi papá si tenía armas. Entonces él respondió al que se hacía pasar por el Comandante Iglesias, que si era quien decía ser, debía saber que los milicianos no les daban armas.

“Ellos preguntaron después que si las mujeres pertenecíamos a alguna organización. Mi mamá y yo, con los cañones apuntándonos dijimos que sí, que éramos federadas y cederistas. ¡Buena mierda!, nos dijo el cara de bruto, todas las federadas son una putas, y le escupió el rostro a mi mamá.


“En ese momento pensamos que de todas maneras si nos iban a matar lo mejor era decir la verdad.

“Años después mi papá siempre repetía que en ese momento se fijó bien en cómo venían vestidos, y por eso se dio cuenta de que no era revolucionarios. Yo no sé mucho de esas cosas, pero mi papá decía que traían una canana cruzada, que no se usaba en Cuba y una pistola Colt, cuando los combatientes cubanos llevaban Makarov.

“Mi papá se fijó también que uno de ellos levantó el zapato y tenía una estrella, además el pantalón era verdeolivo, pero a rayas. Tenían para terminar un brazalete negro con un gato con un ojo tapado. Ahí fue cuando a Héctor Villa no le cupo duda de quiénes eran”.


Violación de domicilio

Héctor Villa y su esposa Flora, víctimas de terrorismo
“El más alto de los asaltantes revolvió la casa entera buscando un arma, porque estaban seguros de que mi papá tenía una. El bajetón nos mantenía a mi mamá y a mí en la sala. A ella la obligaron a tener un fósforo encendido permanentemente el tiempo que estuvieron allí.
 


“En una de esas descorrieron los mosquiteros de mis dos hijos, que estaban dormidos. El varoncito tenía siete y la hembra cuatro. Les apuntaron y pensé que iba a ser el final. Pero solo querían asustarnos, causar terror.

“Se llevaron el retrato estrujado de Camilo, papeles de mi papá del puerto, mi carné de los CDR y un recorte de periódico donde aparecía una entrevista que le habían hecho a mi papá, y en la cual él hablaba de cómo los norteamericanos usaron a Boca de Samá mientras les sirvió para sacar frutas y cuando se fueron los dejaron todo abandonado y en la miseria.

“Cuando salieron mi papá se asomó para ver cómo podía avisar. Pero la amenaza que nos hicieron antes de irse era cierta, si intentábamos escapar nos mataban a todos. Afuera de la casa había uno con un arma dispuesto a cepillarnos”.


Los terroristas dejaron una proclamas en la casa de Eneida que decían: Fidel, el gato te cogió durmiendo; miliciano, tírate a la calle; solo se les perdonará la vida a los niños que hablen mal de la revolución.

Vidas inocentes: el costo del ataque

De la casa de Eneida y sus padres los hombres se dirigieron a la bodega. Se escuchaba tremendo escándalo, como si lo rompieran todo. Fue entonces cuando llegaron al pueblo el combatiente de la Seguridad del Estado Lidio Riva Flechas y el jefe del puesto de Guardafronteras, Carlos Escalante.

Rememora Eneida, con lágrimas en los ojos, que los dos venían de Guardalavaca y no sabían nada. “Pensaron que estaban robando en la bodega y se detuvieron. Riva Flechas apenas traía una pistolita, y Escalante, según se supo después solo tenía una bala en su arma. Este último dio el alto y disparó su única bala”.

“Ahí se formó el tiroteo. Los contrarrevolucionarios se encontraban armados hasta los dientes. Tanto, que al otro día, donde ellos estaban apostados se encontró una loma de casquillos.

“A Riva Flechas lo mataron enseguida, acribillaron su cuerpo. Era muy joven, apenas llegaba los 30. Por la mañana había desayunado en la casa. A él le gustaban los tostones con huevo frito que hacía mi mamá, y mi café. Ese día cuando se iba me había gritado: luego vengo a tomarte el café. Pero no pudo.

“A Escalante lo hirieron también y de milagro no murió. Ramón Siam, otro compañero que estaba de guardia en el muelle salió hacia donde sentía el tiroteo. Tenía puesta ropa blanca, lo vieron a lo lejos y lo mataron al instante.

“En esa locura también hirieron a mi cuñado Jesús Igarza. Su casa estaba al lado de la bodega, y como era de madera se llenó de orificios de bala en un segundo. Él estaba durmiendo de espaldas a la pared, y un tiro le entró por una nalga. Mi sobrino de 8 meses dormía en la cuna que estaba pegada a la pared.

“Adolorido mi cuñado le dijo a mi hermana que solo lo habían herido, que cogiera al niño. La cunita estaba toda agujereada y el pomo de leche que estaba en la mesita había desaparecido. Ella logró coger al niño y tirarse al piso. Pero cuando Jesús fue a coger a la niña, que también estaba dormida, otra bala le entró en una pierna.

“Esa última bala no se la pudieron sacar y le dio guerra toda la vida, al punto de que la pierna la tiene seca”.

Las otras víctimas del ataque a Boca de Samá fueron las hermanas Nancy y Aracelis Pavón. Su casita estaba en un alto que dominaba todo el pueblo. Ajenas a lo que pasaba encendieron una luz. Los terroristas al verla pensaron que era el puesto de guardafronteras y dispararon con la ametralladora calibre 50. Ambas fueron acribilladas, y a Nancy hubo que amputarle un pie.

El gato se fue con el rabo entre las patas

Fragmento de Antorcha, igual al que se llevaron los terroristas
La impunidad conque entraron e hicieron y deshicieron a sus anchas en Boca de Samá los terroristas duró poco. Enseguida llegaron las Milicias y los rindieron. Después de haber causado terror en el pequeño pueblo costero, huyeron como unos cobardes. “Se montaron en una lancha rápida y llegaron hasta un barco que los esperaba afuera”.

“Desde el punto de guardafronteras se les tiraba con una ametralladora, y alguno debe haber sido herido, porque se oyó a uno gritar: no me dejes, cabrón. En eso dieron una vuelta y vimos como se alejaban.

“El amanecer del 13 de octubre de 1971 en Boca de Samá fue muy triste. A los heridos se los llevaron para Santiago de Cuba. Mi mamá estuvo enferma de los nervios como seis meses, y mi papá daba declaraciones aquí y allá. Recuerdo que en la casa se cocinaba por gusto, pues nadie tenía deseos de comer”.


Eneida Villa tiembla cada vez que habla de aquel día. Cuenta que su papá decía que los terroristas aquellos no tenían perdón de Dios. Y repetía mucho que los norteamericanos eran unos descarados cuando afirmaban que Cuba era un estado terrorista. Siempre decía que se lo fueran a decir a él, que les iba a hacer un cuento de quiénes eran los verdaderos asesinos.

Cuenta Eneida que un tiempo después del ataque pirata, contrarrevolucionario y terrorista a Boca de Samá, llamó una prima suya que vive en Miami asustada preguntando si a su papá le había pasado algo.

“Nos enteramos que en Miami publicaron lo que les dio la gana. Cogieron el recorte del periódico Antorcha que se habían robado de mi casa, y dijeron que habían acabado con el pueblo y quemado un almacén de juguetes. Mi prima pensaba que mi papá estaba muerto, pero todo era mentira”.

“Ese hecho nos marcó para toda la vida. Cuando uno vive momentos así no se recupera nunca. Cuando se acerca la fecha del ataque siempre nos ponemos nerviosos. Pero tenemos tranquilidad. Yo siempre recuerdo que mi papá decía, recordando las proclamas que dejaron, que el gato no nos cogió dormidos, sino despiertos, y que se fue con el rabo entre las patas”.

Arcoiris para los mártires de Barbados en la bahía de Matanzas


Sobre esta bahía deMatanzas nació el arcoiris
En el último programa televisivo Con dos que se quieran que conduce Amaury Pérez, el invitado Carlos Alberto Cremata Malberti, hijo de una de las víctimas de la voladura del avión de Cubana en Barbados contaba cómo su mamá vislumbró un arcoiris el mismo día y a la misma hora que su papá moría víctima del terrorismo.


Iraida Malberti se encontraba en un trabajo voluntario, y de pronto vio el arcoiris y llamó a todo el mundo, emocionada ante el bello espectáculo, que después ella ha asociado con un mensaje de la naturaleza o de ese esposo maravilloso que dejaba de existir en medio del océano.

Y aunque quizás no tenga nada que ver, aunque solo sea un capricho de la naturaleza, hoy en la bahía de Matanzas, sobre las seis de la tarde, nació y permaneció por casi 20 minutos un arcoiris perfecto en colores y forma.

Y aunque no tenía mi cámara encima y no pude perpetuar esa imagen, quedará viva en mis recuerdos, como una de esas casualidades que no podemos explicar.

Era un arcoiris como este
Tal vez hoy habían las mismas condiciones climatológicas de aquel día, el mismo viento, la lluvia fina y solo en eso resida la explicación, pero yo prefiero pensar que el arcoiris del 6 de octubre de 2010 sobre la bahía de Matanzas es un homenaje a esos cubanos que perdieron su vida en el avión de Barbados.

Los Cinco no tienen de qué arrepentirse


  Hay un momento en el proceso judicial cuando un preso tiene la oportunidad de salvarse aun a costa de lo indigno, y es cuando el juez le pregunta si se arrepiente de algo. Si dice que sí la pena puede disminuir.
   En esa posición y con penas injustas colgando sobre sus vidas, tres de los Cinco cubanos que están presos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo ratificaron en sus juicios de resentencia que ellos no se arrepentían  de nada.
  La anécdota, con los ojos salpicados por las lágrimas y el rostro regio por el orgullo, la cuenta Mirta Rodríguez, la mamá de Antonio Guerrero.
  “La dignidad, su amor y su honor los hizo crecer en ese momento. Ellos con un honor tan grande recibieron esa invitación al descrédito y al deshonor, lo recibieron con mayor fuerza para decir que no, que no se arrepentían de nada."
   La anciana, que junto a los familiares de Ramón Labañino, René González, Gerardo Hernández y Fernando González se ha convertido en abanderada de la lucha por su regreso a Cuba cuenta lo difícil que fue enfrentar a finales de 2009 los juicios de resentencia en Miami:
  “No alcanzaría ni una semana ni un año para poder contar todo lo que pasamos en esta resentencia, los momentos vividos, las angustias, la incertidumbre, el sentimiento de ver a estos hijos.
   “Pero viendo a Tony, su gallardía para recibir su sentencia, para estar allí, para ver a tantos amigos solidarios que estaban detrás de mí, y que él sabía que eran amigos porque ya yo se lo había comunicado, la emoción que sintió que se le notaba en su cara y la angustia de no poder hacer un gesto."
   Si las penas de Tony, Ramón y Fernando fueron disminuidas fue porque sobre la “objetividad” de la justicia norteamericana se entendió que las condenas habían sido incorrectas de acuerdo a los delitos que cometieron, pero jamás porque se arrepintieran de haber infiltrado grupos terroristas que desde los Estados Unidos hacen planes para desestabilizar a Cuba.
  “Y allí están, fuertes, llenos de vida, de esperanza, de una fe absoluta. Y lo que más los mantiene es no saberse solos, no solo el apoyo de la familia, que es incondicional, sino saber que hay un pueblo que ha crecido, que está ahí firme, que vamos a cumplir 12 años de campaña y no desmaya”.  
  “Nosotros que vamos afuera a eventos internacionales, vemos ese amor. Yo soy una mamá que recibo un sentimiento tremendo, tanto de jóvenes, como de personas mayores que no pueden detener las lágrimas por la emoción de conocer y sentir la injusticia.  
  “Y eso es muy importante, y es muy bonito, y es lo que a ellos y a nosotros nos llena de esperanza”, dice Mirta quien con ese amor infinito de madre no se cansa de llevar la verdad de sus “cinco hijos” a quienes la quieran escuchar.

Los Cinco nunca aceptaron ser espías

   Cuando a finales de 2009, tres de los Cinco Héroes cubanos prisioneros del imperio fueron resentenciados muchas personas pensaron que ellos habían aceptado ser espías cubanos que penetraban la seguridad nacional de Estados Unidos.

   Pero nunca fue así. No lo hicieron cuando fueron condenados a largas e injustas penas, ni ahora cuando tras 11 años de encierro, el gobierno de Norteamérica volvió a ofrecerles a Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino el trato de que se reconocieran culpables y saldrían en libertad.
   Elizabeth Palmeiro, esposa de Ramón cuenta que antes de ir a las vistas en Miami, a su compañero, a Tony y a Fernando les enviaron cartas invitándolos a declararse culpables, pero que los tres lo rechazaron.
   De hecho, ellos tres fueron a la resentencia como única vía de modificar las penas, pues no tuvieron derecho a un proceso de apelación. Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos ratificó todos los cargos, dejó como única oportunidad apelar las sentencias, que incluso para lo que les imputaban eran exageradas.
   Así, una vez que se apela la sentencia lo que se rebaja es la pena, explica Elizabeth. “Cuando llegamos a junio de 2008, la Corte de Apelaciones de Atlanta decide enviar a resentenciar a Tony, a Fernando y a Ramón y ratificar las condenas de Gerardo (dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión) y de René (15 años de prisión)”.
   Elizabeth hace un recuento de todo el proceso: “Lo que admitió en ese momento la corte de apelaciones de Atlanta es que ellos son culpables, que los cargos se quedan como están: conspiración para cometer espionaje, para cometer asesinato (que es la segunda cadena perpetua que tiene Gerardo), agente extranjero no registrado, conspiración para dañar la seguridad de los Estados Unidos, y los “veintipico” de cargos que tienen, algunos repetidos.
   "En el Onceno Circuito de Atlanta se acepta todo eso, no hay rectificación de que por falta de evidencia no se debió haber encontrado culpables a esos hombres, de que por la sede de Miami el juicio era incorrecto porque no habían sido imparciales. Deciden resentenciarlos porque había errores en su sentencia. Pero ellos no dicen que es excesiva, injusta, cruel e inhumana, solo dicen que hay errores.
   “A Tony le correspondía una condena de 22 a 27 años por los cargos que había sido encontrado culpable, y a Ramón le tocaba una de 30 a cadena perpetua, si hubiera sido correctamente sancionado. Supuestamente cuando la jueza le impone a Tony cadena perpetua es porque se equivoca, en lugar de buscar la página 15 donde estaba la condena que le tocaba a Tony, buscó la página 30. En el caso de Ramón no tenía que equivocarse porque tenía la alternativa de los 30 años a cadena perpetua y se fue por la perpetua".
   Cuenta Elizabeth que entonces había que lograr por todos los medios que el gobierno rebajara lo más posible esas condenas. “Nuestro discurso era que esperábamos que se hiciera justicia y que se respetara el tiempo cumplido”.
   “En el momento que se realizaron las vistas, la de Tony fue muy importante porque el gobierno reconoció que había llegado a ese acuerdo de 20 años con el abogado del acusado porque se había armado algarabía, había mucha tergiversación y muchas personas en el mundo dudaban de la justeza de ese gran sistema judicial norteamericano y ellos se sentían precisados a callar esas voces y demostrar que son un sistema muy justo.
   “Pero la verdad es que las leyes dicen que le tocaba esa condena, y lo que se hizo fue imponerle lo que les tocaba, teniendo en cuenta que fueron encontrados culpables de todos los cargos, que no es lo mismo que decir que ellos aceptaron esos cargos.
   “Ramón podía haber sido sancionado a cadena perpetua nuevamente, porque no era equivocación de la jueza, sino que ella a su discreción lo condenó así. Yo me entero en septiembre, un mes antes de la vista porque él pidió que no se me dijera para ahorrarme unos meses de sufrimiento.
   “Lo mejor que se encontró en el caso de Ramón fue llegar al acuerdo de 30 años con la fiscalía. Por suerte la jueza escuchó el mensaje que el gobierno lanzó en el caso de Tony, y como ella siempre ha estado al lado del gobierno, ratificó los 30 años. ¡Que para nada es justicia, pero ya por lo menos tienen fecha de salida!
   Para colmo, Elizabeth cuenta que las cadenas perpetuas de Los Cinco habían sido sin derecho a ningún tipo de revisión. O sea, que no existía la posibilidad de que a los 30 o 40 años fuera a un panel de conducta y le dijeran: ya puedes salir.
   La justicia norteamericana redujo a 30 años de cárcel, la pena a Ramón Labañino, sentenciado antes a cadena perpetua más 18 años; mientras Fernando González, quien estaba condenado a 19 años de prisión, fue resentenciado a 17 años y nueve meses, y Antonio Guerrero de cadena perpetua más diez años a 21 años y diez meses de prisión.
   Hay una carta de Gerardo Hernández Nordelo a la opinión pública donde dice que después del fallo de la Corte Suprema negando el derecho de revisión de su caso solamente podría salir de la prisión en una caja. Una carta conmovedora, sobre todo porque es el suyo el caso más complicado.
  Fue Roberto González Sheweret, hermano de René, quien dijo una vez que Los Cinco se habían convertido en Héroes, cuando no aceptaron negociar con el gobierno norteamericano ni aceptar su culpabilidad. Que ellos dijeran que habían ido a ese país a buscar información de interés nacional, le hubiera dado carta abierta a los Estados Unidos para cualquier tipo de agresión contra nuestro país.
   Ahí se convierten en héroes, porque renuncian a su libertad, a la posibilidad de salir en 5 años. Y 11años después volvieron a tener el mismo acto heroico. No traicionaron a su patria, incluso cuando cabe aún la posibilidad de que no salgan nunca de prisión por el peligro con que conviven diariamente allí.

- Declaración emitida por Antonio, Fernando y Ramón tras sus vistas de resentencia
   «Nos castigan a los cinco por acusaciones que jamás han sido probadas. Aunque tres sentencias fueron reducidas parcialmente, la injusticia se mantiene con todos», denuncian los tres cubanos antiterroristas
   Queridos hermanos y hermanas de Cuba y el mundo:
Ya hemos cumplido más de 11 años en prisión sin que se haya hecho justicia en ninguna de las instancias del sistema judicial estadounidense.
   Tres de nosotros fuimos trasladados a Miami para ser resentenciados cumpliéndose una orden del Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta, que determinó que nuestras sentencias habían sido erróneamente impuestas.
   Nuestro hermano Gerardo Hernández, quien cumple dos cadenas perpetuas más 15 años en prisión, ha sido arbitrariamente excluido de este proceso de re-sentencia. Su situación continúa siendo la principal injusticia en nuestro caso. El Gobierno de Estados Unidos conoce la falsedad de las acusaciones contra él y lo injusto de su condena.
   Este ha sido un proceso complejo, muy discutido en cada detalle, en el que participamos junto a nuestros abogados. No cedimos ni un ápice en nuestros principios, decoro y honor, defendiendo siempre nuestra inocencia y la dignidad de nuestra Patria.
   Al igual que al momento de nuestro arresto y en otras ocasiones durante estos largos años, ahora también hemos recibido propuestas de colaboración del gobierno de Estados Unidos a cambio de obtener sentencias más benévolas. Una vez más rechazamos tales propuestas, algo que jamás aceptaremos bajo ninguna circunstancia.
   En los resultados de estas audiencias de re-sentencia está presente la labor del equipo legal y la indestructible solidaridad de todos ustedes.
   Como hecho significativo el gobierno de Estados Unidos, por primera vez después de 11 años, se vio obligado a reconocer que no causamos daño alguno a su seguridad nacional.
   También por primera vez la fiscalía reconoció públicamente la existencia de un fuerte movimiento internacional en apoyo a nuestra inmediata liberación que afecta la imagen del sistema judicial de los Estados Unidos ante la comunidad internacional.
   Se confirma una vez más el carácter absolutamente político de este proceso.
   Nos castigan a los cinco por acusaciones que jamás han sido probadas. Aunque tres sentencias fueron reducidas parcialmente, la injusticia se mantiene con todos.
   Los terroristas cubano-americanos continúan disfrutando de total impunidad.
   Reiteramos: ¡Los cinco somos inocentes!
   Nos sentimos profundamente conmovidos y agradecidos por la permanente solidaridad que nos brindan, tan decisiva en esta larga batalla por la justicia.
   Junto a ustedes continuaremos hasta la victoria final, que solo será conquistada con el regreso de los cinco a la Patria.
   Firmado por: Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Ramón Labañino Salazar
Miami, Diciembre 8, 2009

Por luchar contra el terrorismo: once años de injusta prisión


¡Once años! ¿Se ha puesto a pensar cuántas cosas pueden pasar en once años?

En once años el mundo ha cambiado bastante; claro, que no lo suficiente para ser un lugar mejor. En once años surgió y se ha consolidado la Alternativa Bolivariana para las Américas y todo lo que ella implica; el precio del petróleo se elevó casi al doble; la economía China crece y se convierte en una potencia mundial; Estados Unidos fue gobernado durante 8 años por el que está considerado como el peor presidente de toda su historia, y ahora ha llegado al sillón presidencial un hombre inteligente, pero con las mismas doctrinas imperiales. En once años la destrucción medioambiental provocada por el propio hombre ha causado muchas catástrofes naturales.


Pero en el orden personal once años es más aún. En once años muchos niños se hicieron hombres, muchos jóvenes cumplieron sus sueños de ser profesionales, muchas parejas tuvieron los hijos que deseaban; los más adultos se jubilaron y hay quienes perdieron a sus seres queridos.

Muchas cosas pueden pasar en la vida de una persona en once años. Y es muy triste cuando uno se las pierde, cuando no puede estar ahí para disfrutarlas.

¿Se imaginan entonces cuánto significarán once años en prisión? Pero agreguen a esto, que son ONCE AÑOS DE INJUSTA PRISIÓN. Once años perdidos de seguir luchando por su patria, de trabajar, de construir, de estar junto a sus familias.

Once años hace que fueron encarcelados cinco jóvenes cubanos: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González.

¿Su crimen? Luchar contra el terrorismo. El gobierno de Estados Unidos los acusó de espías, aunque no pudo probar que sus actividades amenazaran la seguridad de ese país; y los condenó cuando ellos solo protegían a Cuba de los ataques terroristas que se perpetran desde La Florida por la mafia cubano-americana.

Once años en que Los Cinco (como los conoce el mundo entero) han sufrido todas las injusticias posibles. Primero les negaron el derecho a un juicio justo, en plena complicidad de las leyes norteamericanas con la mafia batistiana y terrorista de Miami, los condenaron sin pruebas, los mantuvieron 17 meses en un confinamiento solitario, aislados entre sí y de los demás presos. A ese castigo en Los Estados Unidos se le conoce como “el hueco” y es lo más infame del tratamiento que ese país reserva a una parte de sus detenidos más peligrosos.

Después en estos once años, han sido víctimas nuevamente del irrespeto a la ley, de manipulación de Jueces y abogados. Contra ellos se ha volcado todo el odio de los enemigos de la Revolución Cubana. A sus familiares se les han impuesto las más disímiles trabas para impedir que los visiten, aun cuando se viola por ello uno de los más elementales derechos de los presos.

En once años, ni Gerardo, ni René han podido ver a sus esposas Adriana y Olga porque les niegan las visas. En once años las niñas de Ramón se han hecho unas mujercitas y Fernando y Rosa Aurora ven ya lejos la posibilidad de tener descendencia. En once años el hijo de Tony ha crecido tanto que ya le pasa en altura e Irmita, la más grande de René se ha convertido en una locuaz joven rebelde, capaz de defender a su padre y hermanos desde cualquier tribuna del mundo.

Once años con sus cumpleaños, días de las madres y de los padres, fines de años, y todos los días en que LOS CINCO no han podido abrazar a quienes más aman.

Once años de inocencia robada a Ivette, la niña más pequeña de René que ha crecido a la par de la campaña por la liberación de su papá, y que hace apenas dos años volvió a verlo. ¡Once años son casi la vida entera de Ivette!

Hace once años hoy, el 12 de septiembre de 1998 fueron apresados Los Cinco. Once años cumplen de estar presos por luchar contra el terrorismo, esa lucha de la que tan cínicamente se dice abanderado el gobierno de Los Estados Unidos. Once años que es mucho tiempo y duele más por la injusticia.

Y yo les pregunto: ¿Mantener once años encerrados a cinco hombres justos no es un crimen? ¿No será ese el verdadero terrorismo contra el que tenemos que luchar?

Escrito originalmente el 12 de septiembre de 2009

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