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Dos fotos curiosas de la Feria del Libro en Matanzas

Esta mujer mató dos pájaros de un tiro en la Calle de Medio, en la ciudad de Matanzas. Compró el cake a 15 pesos en la dulcería El Doboch, y aprovechó para buscar algún libro en la Feria. "Con una mano es muy difícil, pero no se puede perder la oportunidad". Con el cake en la mano hizo la pequeña cola, y compró libros para sus hijos.
Este joven llevaba meses en su casa sin salir, operado de los dos pies. Pero cuando se enteró de la Feria del Libro, no pudo aguantar. Agarró las muletas, se echó la mochila al hombro y salió a buscar los libros que quería, "porque mi esposa no sabe comprarlos como yo". Con su pie enyesado hizo la cola, "porque no me gusta estar aprovechándome de mi incapacidad para entrar primero". 

Nota: Estas dos imágenes las tomé en la pequeña cola que hice para comprarle Chamaquili a mi hijo en una de las librerías habilitadas para la Feria del Libro en calle de Medio de la ciudad de Matanzas. Allí entré solo a llevarme el libro que le había prometido, y salí con una pequeña carga y sin un peso en el bolsillo... Definitivamente no puedo entrar con dinero a un lugar donde venden libros.              Las personas de la foto hicieron la cola conmigo... Están aquí gracias a la fidelidad por mi profesión de chismosa profesional y a mi condición de cubana (nos enteramos de un millón de cosas en cada cola).

La Universidad de Matanzas tiene su Feria del Libro

El encuentro del escritor uruguayo-cubano Daniel Chavarría, Premio Nacional de Literatura 2010, con los estudiantes universitarios, fue el plato fuerte de la presente edición de la Feria Internacional del Libro en su subsede habitual de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos.

Chavarría, quien también es profesor universitario, conversó de su obra con los jóvenes, leyó algunos de sus cuentos y presentó su volumen El aguacate y la virtud, de ediciones Matanzas.


No quedaron atrás las lecturas poéticas de las escritoras Vasilia Papastamatiu y la matancera Yanira Marimón; así como el lanzamiento de la antología  Esta cárcel de aire puro 2, que abarca los poetas que cultivan la décima escrita e improvisada en Cuba entre 1960 y 1995.

Esta última estuvo a cargo del profesor e investigador Carlos Chacón, coordinador de la Cátedra Naborí de la Décima Cubana en la Universidad de Matanzas, y del taller literario Pablo Neruda.

Durante la Feria del Libro, los estudiantes tuvieron la oportunidad de compartir con el profesor de la Universidad Autónoma de México, Abelardo Hernández Millán, quien presentó una antología de Cuentos de la ciudad de Toluca en México, así como con la escritora Mari Gloria Cornejo, de Ecuador.

Se lanzaron además dos volúmenes de ingeniería civil, muy bien acogidos por los alumnos de esa carrera, aún joven en el centro universitario matancero.

Una de las principales atracciones es la presencia de la editorial Casa de las Américas en la Universidad de Matanzas, con una oferta que incluye todos los premios Casa del año 2010. Esto como resultado de un convenio de entre ambas instituciones.

La Feria en la Universidad de Matanzas debe concluir este viernes en horas de la tarde. En esta jornada se presentan libros de José Martí; así como de los escritores Aloima Rabelo y Paulo Freire.

La Universidad de Matanzas acoge así por décimo año consecutivo a una de las actividades más importantes del año en la promoción de la lectura: la Feria Internacional del Libro. La otra llegará en noviembre, con el Festival Universitario del libro y la Lectura.

Satisfacciones de la Feria


Por: Yirmara Torres Hernández

Hace unos años gastaba mucho dinero, casi todo el que me daban mis padres para estudiar en La Habana, en libros. Las librerías de Casa de las Américas, la UNEAC y las muchas de volúmenes viejos que hay en la capital cubana eran mis sitios favoritos.

Y en las Ferias del Libro me afilaba los dientes e igual me quedaba sin un kilo. Pero desde hace cinco años ya no busco libros para mí. Ahora mi mayor satisfacción es comprarlos para mi hijo.

Él solo tiene seis años, y aún está aprendiendo a leer. Pero desde que no sabía hablar le empecé a guardar libros, y así, en todas las ferias hasta ahora he logrado conformarle una pequeña biblioteca, la que hubiera querido para mí de pequeña.

No es que yo no tuviera libros en mi infancia. Mis padres me compraron bastante, porque en la década de los 80 los había en todas las librerías y eran baratos. Pero para mí nunca eran suficientes.

Y para colmo mi mamá los fue regalando a medida que fui creciendo y apenas pude conservar unos cuantos. Y si algo nunca me ha gustado prestar ni regalar son mis libros. ¡Las peleas con ella por darlos eran campales!

Por eso al tener mi hijo tuve que empezar de cero. Pero aún así no faltan La Edad de Oro, el Principito, Había una Vez, las tres ediciones anteriores de Chamaquili (esos libros preciosos de Alexis Díaz Pimienta), Oros Viejos, La Flauta Mágica, el Cochero Azul, Las Cartas de Martí a María Mantilla, los Cuentos de los Hermanos Grim…

La lista es larga, y gastaría cinco o seis párrafos para mencionarlos todos.

Pero no es tener los títulos lo que me llena, ni ir a la Feria del Libro, esa fiesta maravillosa que llega todos los años por estos días de febrero a Matanzas y me coge siempre sin mucho dinero, sino saber que le estoy dando a mi pequeño la oportunidad de ser una persona culta.

Pero por ahora, en lo que crece y va aprendiendo, lo que más satisfacción me da es que con apenas seis años, César se acuesta a leer, y devora unos, dos, tres y hasta cuatro libritos de un tirón. ¡Y eso que no ha terminado de aprender todas las letras oficialmente en su escuela!

La Feria nos da miles de satisfacciones, pero para mí no hay otra mayor que saber que mi hijo ya ama la lectura.

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