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Carilda Oliver Labra entre poetas (+ Audio)

A la clausura de la Bienal José Jacinto Milanés, que por estos días se celebró en Matanzas, acudió la poetisa Carilda Oliver Labra. Llegó regia, hermosa, divina, con esos ojazos azules, intensos y profundos como la bahía de su Matanzas, la ciudad de la que una vez más dijo sentirse parte indisoluble.

Agradeció que le dedicaran el espacio que lleva el nombre de uno de los poetas más ilustres de Matanzas. “Es una suerte vivir y nacer aquí”, confesó la escritora un poco antes de ofrecer un recital con algunas de sus obras más conocidas en la casona de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en Matanzas.


A su hermano más pequeño, Efraín Oliver Labra, de visita en Cuba, dedicó Carilda sus poemas. Por cortesía de la colega Dianelis González Galindo, de Radio 26,  les propongo este audio de la novia de Matanzas, de la poetisa cubana que vive eternamente "desordenada".





La importancia de recordar que Matanzas es la Atenas de Cuba (+ Fotos + Audio)

La comparación con uno de los centros culturales más grandes de la historia de la humanidad, cuyo seudónimo bautizó a Matanzas como la Atenas de Cuba, ha implicado desde el siglo XIX orgullo y compromiso.

Lejos ya del día en que quedara para la historia el sobrenombre más empleado de cuantos arrastra Matanzas, la tricentenaria urbe conocida también como la Ciudad de los Puentes o la Venecia de América, se debate entre las huellas que el tiempo ha dejado en sus vetustas construcciones y la lucha por salvar una tradición de buena cultura.


Para quienes dudan que Matanzas aún merezca el título de Atenas de Cuba vale recordar que aquí conviven en sana armonía varias de las principales glorias de la cultura cubana actual de la literatura, la plástica, la música y la danza.

Vale mencionar a la poetisa Carilda Oliver Labra, que junto a Fina García Marruz constituye la leyenda viva más grande de la literatura cubana actual. Junto a ella enaltecen nuestras artes Abelardo Estorino, Luis Lorente, Teresa Cárdenas y Jesús del Castillo, por sólo citar algunos. 

Pero a ellos, sumamos el movimiento de jóvenes escritores que lideran el horizonte literario actual, como Laura Ruiz, José Manuel Espino, Yanira Marimón, Karel Boffil o Leymen Pérez, entre otros.

Están Danza Espiral, un grupo que mantiene a golpe de voluntad Liliam Padrón; el coro de Cámara de Matanzas, bajo la batuta del maestro José Antonio Méndez, uno de los mejores de Cuba; y la Orquesta Sinfónica de Matanzas, que a pesar de la demora interminable en la reparación de su sede en la Sala White, acaba de grabar un CD.

En la guitarra contamos con Ildefonso Acosta, uno de los mejores en su ejecución en el país; el cuarteto Fantasía, que dirige el también maestro Alberto García y los legendarios Afrocuba y Muñequitos de Matanzas, este último nacido hace 59 años en uno de los barrios marginales de esta ciudad, La Marina.

A fuerza de trabajo sobresalen también los grupos de teatro Icarón, al frente del cual se mantiene la actriz Miriam Muñoz; el Mirón Cubano y Teatro de Sur, el último, de Unión de Reyes, agrupaciones donde el amor a la profesión se pone siempre por encima de las condiciones materiales.

Icono en el teatro de títeres, Matanzas se enorgullece de contar en sus filas con René Fernández Santana, director del grupo Papalote y maestro de otro grande, Rubén Darío Salazar, quien no para de triunfar en Cuba y en el mundo con su Teatro de las Estaciones.

En la plástica brillan figuras como Agustín Drake, Manuel Hernández, Wiliam Hernández Silva, Javier Dueñas, Sergio Roque, Roberto Braulio, Juan Manuel Vázquez…, lista que se haría muy larga si la completáramos.

En Matanzas contamos además con el primer museo fundado por la Revolución, el Palacio de Junco; el de la Botica Francesa, único de su tipo en América y las antiguas fortalezas El Morrillo y el Castillo de San Severino, instalaciones conservadas en óptimas condiciones y sedes de sendos museos, ambos en los extremos de la entrada de la bahía.

Tenemos los matanceros uno de los teatros más bellos de Cuba, el Sauto, que aún cerrado por una reparación general, nos sigue identificando; la estatua de Martí que más se parece al Héroe Nacional, y que se yergue en medio de la parque de La Libertad; la remozada Ermita de Monserrate, que desde las alturas de Simpson domina toda la ciudad y el René Fraga, quizás el más majestuoso de los parques que existen en Cuba.

Única en el mundo tenemos a la editorial Vigía, con sus libros confeccionados a mano, cada uno considerado una obra de arte, y que tiene en sus filas uno de los mejores diseñadores cubanos, Rolando Estévez.

Herederas de las famosas tertulias de Domingo del Monte, tenemos hoy la de Carilda o la Invitación entre Puentes, que inundan con su espíritu conciliador al  Palacio de Junco.

Pero si de eventos se trata, hay que hablar de Danzandós, un concurso nacional organizado por Danza Espiral; el Festival Internacional de Títeres, de Papalote o el Festival Nacional de Teatro Callejero, que promueve El Mirón Cubano.

En Matanzas tenemos también el Salón provincial de la Plástica Roberto Diago, la feria Puro Arte, de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, institución dirigida por Luis Octavio Hernández, un humanista que ha integrado con una naturalidad increíble la artesanía al arte.

Si algo duele de Matanzas no es su cultura, que permanece viva y activa, sorteando dificultades económicas y mentes cerradas, sino el avanzado estado de deterioro de su centro histórico, que parece no soportar más el paso del tiempo, que nunca perdona.

La considerada como la primera ciudad moderna de Cuba adolece de un plan intensivo de restauración, que posibilite devolver a su parte antigua el esplendor de los años cuando fue denominada la Atenas de Cuba. Limitaciones materiales impiden afrontar un programa de tal magnitud, que contemple reparaciones capitales de la mayoría de las edificaciones de la llamada por los especialistas, la manzana de oro de la arquitectura matancera.

La Atenas de Cuba, ciudad que sigue mereciendo ese título y cuyos hijos no cejan en su empeño de hacerla brillar, precisa ya, sin más demora, de ayuda. Es tiempo de salvarla, de no dejar que muera sin solución otro edificio histórico. Basta ya de apuntalar por décadas, de demoler o de dividir viviendas centenarias.

Acompañemos a hombres como el historiador de esta ciudad, Ercilio Vento, al  arquitecto Ramón Recondo o al ingeniero civil Luis González Arestuche y tantos otros hombres preocupados, en su empeño por despertar conciencias y conseguir apoyo.

Los matanceros queremos una Atenas viva, pero a la vez hermosa, una ciudad que podamos mostrar al mundo como lo que somos: la Atenas de Cuba.

Una vista panorámica de la ciudad de Matanzas













Carilda Oliver Labra, la novia de Matanzas
Liliam Padrón, de Danza Espirla y Rubén Darío, de Teatro de Las Estaciones


Teatro de títeres Papalote, del maestro René Fernández Santana
































Miriam Muñoz, otra de las grandes del teatro matancero, actriz y directora del grupo Icarón
Manuel Hernández, Premio Nacional del Humor y de Periodismo José Martí
Rolando Estévez, diseñador matancero, parte de la aditorial Vigía
El teatro Sauto, Monumento Nacional, actualmente cerrado por reparaciones

Escuche este trabajo en audio 

Con Carilda y Amaury que se quieran…

Con Dos que se quieran, el programa que conduce cada martes el cantautor y escritor Amaury Pérez Vidal, fue diferente esta vez.  En el primero de 2011 lo vimos llorar, de verdad y con lagrimones, y hasta se confesó celoso, cuando Carilda Oliver Labra, su entrevistada, no le miraba a los ojos.


Amaury no pudo menos que sucumbir ante los encantos de Carilda, la poetisa matancera, la todavía “muchacha del campo”, como la calificara Gabriela Mistral, quien demostró ser con sencillez y desenvoltura, mucho más que el mito que entorno a ella se ha creado.

Carilda parecía una diosa. Vestida y peinada de manera impecable, atrevida y recatada a la vez, con el brillo de esa mirada que los años encienden, como dijera Amaury, dueña de los “ojos más bellos de la literatura cubana”.

Hermosa, zalamera, seductora y atrevida, Carilda cargó con sus libros, sus poemas y su café. Y dijo versos, cuando nadie los esperaba, rompiendo como siempre los esquemas, imponiéndose con su talento, ese que solo unos cuantos elegidos poseen verdaderamente.

Amaury apenas sabía que preguntar, apenas respiraba, apenas podía disimular cuánto idolatra a la mujer, a la poeta, al ser humano que es Carilda. Imagino cuánto se divirtió con sus historias antes y después de la entrevista, y cuánto debe agradecer la oportunidad de haberla tenido cerca, porque Carilda colma de vida a quienes la conocen.

Fue un Con dos que se quieran alegre, diferente; un programa que demostró que la grandeza está en cosas pequeñas, que los poetas no tienen que hablar con palabras rebuscadas, y bueno, algo que todos saben: nadie como el propio autor para leer sus poemas.

Carilda habló con humildad del Premio Nacional de Literatura, que para ella llegó a tiempo porque “otros lo merecían antes”; de lo que ha significado la poesía en su vida y lo feliz que ha sido como escritora, algo que dice, no es una carrera.

Filosofó sobre la inspiración y la técnica, sobre cómo escribir mejor los sonetos, y volvió a explicar la inocencia del famoso “me desordeno”, por el que la han inmortalizado tantos amantes.

Carilda se lució. Sus repuestas fueron certeras, sencillas y directas. Coqueteó con la cámara y deslumbró a Amaury de una manera que creo jamás se repondrá.

Pero sobre todo fue sincera, natural y enorme cuando un poco antes de terminar, y con la voz entrecortada dio humildemente las gracias; unas gracias que ella no tiene que dar, unas gracias que le damos los cubanos por ser cubana y poeta, unas gracias que le debemos por existir.

Leer la entrevista completa aquí...

Carilda explica el origen de sus versos más famosos: me desordeno, amor, me desordeno...

* Fotos: Tomadas de Cubadebate

Croniquilla por cumple 50 del "periódico de Matanzas" + Fotos


Yamila y Mayuri, periodistas; y Rey, fotógrafo
Aunque faltaron muchos que debían estar en el acto por el aniversario del periódico Girón, para quienes sí estuvimos fue agradable volver a ver a viejos compañeros... viejos por los años que hace que trabajamos allí, no por la edad.

Carilda, la poetisa, que lee Girón siempre "para saber quién hace esto o aquello", llegó vestida del mismo color de sus ojos, que ese día estaban más azules que nunca.Y más de uno aprovechó para perpetuar el momento en una foto.
Estaban varios de los antiguos directores: Otoniel y Odalis... y Domingo, que aunque solo pasó un momento porque estaba apurado, nos alegró con las novedades de su vida, sus nietos... y el libro sobre su época de corresponsal en Angola que quiere publicar.
Manuel (Hernández) y Riera plantaron el dominó después y quedaron empatados porque llegó el almuerzo. Los jóvenes (Yamila, Rouslyn, Mayuri, Betsy y Arnaldo con su novia) tiraron su pasillo, aunque no lograron que ningún viejo los secundara...
Fue el 22 de noviembre, lunes, a medio siglo de que saliera con el nombre de Adelante Revolucionario el que es hoy el único periódico provincial de Matanzas, y que los matanceros conocemos simplemente como: el Girón.


Imágenes tomadas antes y durante al acto por el aniversario de Girón

Ismarys, diseñadora y la traductora de la WEB Girón
Pecheco (fotoreportero) y Vázques, periodista de los más longevos y buenazos de Girón...
Yania y Pupi, trabajadoras de Girón...

Roberto Pérez, periodista; Otoniel, ex director de Girón y Ricardo Moreno, subdirector por varios años (hasta 2001)
Betzy y Ruslyn, jóvenes periodistas, junto a Ercilio Vento, historiador de la ciudad de Matanzas

Carilda, Aixa y Manuel entregaron los premios del Concurso por el aniversario 50 de Girón

Aixa Hevia, vicepresidenta nacional de la Unión de Periodistas de Cuba entrega un reconocimiento al periódico Girón por el medio siglo de existencia.

Se “desordenó” Carilda Oliver Labra + Video

Carilda, luz y belleza, más talento
  Hasta quienes jamás han leído algo de Carilda Oliver Labra  la reconocen por el famoso y sensual verso “me desordeno, amor, me desordeno”.

  Así, en cada una de sus presentaciones es el poema más esperado y ella, con esa picardía que los 87 años hacen más sutil y graciosa, siempre deja a los presentes con ganas de oírla recitarlo.


  “Yo sé que ustedes quieren que me desordene, pero hoy les voy a recitar Canto a Matanzas, o el Canto a Fidel, o tal o más cual poema”, había escuchado decir a Carilda en sus últimas presentaciones en tertulias o encuentros.

  Y siempre son versos que complacen y agradan por la cadencia y porque no hay nada como escuchar los poemas en voz de su autora.

  Pero Carilda se “desordenó” literalmente ante los casi 200 delegados al Festival Nacional de la Radio, que se reunieron con ella en el Castillo de San Severino, en su ciudad de Matanzas.

  Cuando parecía que había acabado el programa que había previsto, la bella anciana de ojos azules se levantó de su asiento y dijo que iba a recitar los ansiados versos del “desorden”.

  Primero dijo que eran unas estrofas muy mal interpretadas, y que aunque se veían más como lujuria, no eran sino la mezcla de la ingenuidad con el deseo. Contó entonces cómo surgieron, siendo ella apenas una adolescente.

  No es su experiencia como todos creen, sino a partir de una imagen que observó en una fiesta a la que asistió siendo apenas una adolescente con su tía chaperona.

  Durante la fiesta, en Monserrate, observó a una joven que bailaba un bolero con su enamorado más cerca de lo que se permitía en aquellos años (40 del siglo pasado), y los senos de ella casi rozaban el pecho del joven.

  Su tía quiso llevársela cuando vio lo que hacía la jovenzuela que estaba muy cerca de ellas, pero Carilda se negó.  Entonces la madre de la muchacha se dio cuenta  y después de armarle un escándalo ante la multitud se la llevó arrastras.

  A Carilda aquello le molestó mucho, pues dice que “las cosas relacionadas con el descubrimiento del sexo siempre las han querido ver como malas cuando son de  naturalaleza”, e impresionada,  cuando iba bajando de la loma de Monserrate se le ocurrió el hoy famoso “me desordeno”.

  Así nació aquel poema que la ha identificado desde entonces, y que forma parte de Al Sur de mi garganta, libro con el que ganara el Premio Nacional de Poesía en 1950.

   Entre risas Carilda aclaró que cuando dice: “…y aunque quiero besarte arrodillada…”, no es lo que mentes morbosas imaginan, sino una manera expresar que la joven ve al enamorado en un altar, por el respeto que siente por él.

  Carilda se desordenó, si desordenarse quiere decir ser libre, salamera, reír y sentirse bien.

  Y así, desordenada e irreverente regaló a los radialistas de todo el país reunidos en Matanzas el mejor de cuantos presentes se llevaron: su presencia y la sorpresa de oír: “me desordeno, amor, me desordeno”.


- Texto de Me desordeno, amor, me desordeno
(Carilda Oliver Labra)

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Carilda Oliver Labra dice Me desordeno...


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