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La importancia de recordar que Matanzas es la Atenas de Cuba (+ Fotos + Audio)

La comparación con uno de los centros culturales más grandes de la historia de la humanidad, cuyo seudónimo bautizó a Matanzas como la Atenas de Cuba, ha implicado desde el siglo XIX orgullo y compromiso.

Lejos ya del día en que quedara para la historia el sobrenombre más empleado de cuantos arrastra Matanzas, la tricentenaria urbe conocida también como la Ciudad de los Puentes o la Venecia de América, se debate entre las huellas que el tiempo ha dejado en sus vetustas construcciones y la lucha por salvar una tradición de buena cultura.


Para quienes dudan que Matanzas aún merezca el título de Atenas de Cuba vale recordar que aquí conviven en sana armonía varias de las principales glorias de la cultura cubana actual de la literatura, la plástica, la música y la danza.

Vale mencionar a la poetisa Carilda Oliver Labra, que junto a Fina García Marruz constituye la leyenda viva más grande de la literatura cubana actual. Junto a ella enaltecen nuestras artes Abelardo Estorino, Luis Lorente, Teresa Cárdenas y Jesús del Castillo, por sólo citar algunos. 

Pero a ellos, sumamos el movimiento de jóvenes escritores que lideran el horizonte literario actual, como Laura Ruiz, José Manuel Espino, Yanira Marimón, Karel Boffil o Leymen Pérez, entre otros.

Están Danza Espiral, un grupo que mantiene a golpe de voluntad Liliam Padrón; el coro de Cámara de Matanzas, bajo la batuta del maestro José Antonio Méndez, uno de los mejores de Cuba; y la Orquesta Sinfónica de Matanzas, que a pesar de la demora interminable en la reparación de su sede en la Sala White, acaba de grabar un CD.

En la guitarra contamos con Ildefonso Acosta, uno de los mejores en su ejecución en el país; el cuarteto Fantasía, que dirige el también maestro Alberto García y los legendarios Afrocuba y Muñequitos de Matanzas, este último nacido hace 59 años en uno de los barrios marginales de esta ciudad, La Marina.

A fuerza de trabajo sobresalen también los grupos de teatro Icarón, al frente del cual se mantiene la actriz Miriam Muñoz; el Mirón Cubano y Teatro de Sur, el último, de Unión de Reyes, agrupaciones donde el amor a la profesión se pone siempre por encima de las condiciones materiales.

Icono en el teatro de títeres, Matanzas se enorgullece de contar en sus filas con René Fernández Santana, director del grupo Papalote y maestro de otro grande, Rubén Darío Salazar, quien no para de triunfar en Cuba y en el mundo con su Teatro de las Estaciones.

En la plástica brillan figuras como Agustín Drake, Manuel Hernández, Wiliam Hernández Silva, Javier Dueñas, Sergio Roque, Roberto Braulio, Juan Manuel Vázquez…, lista que se haría muy larga si la completáramos.

En Matanzas contamos además con el primer museo fundado por la Revolución, el Palacio de Junco; el de la Botica Francesa, único de su tipo en América y las antiguas fortalezas El Morrillo y el Castillo de San Severino, instalaciones conservadas en óptimas condiciones y sedes de sendos museos, ambos en los extremos de la entrada de la bahía.

Tenemos los matanceros uno de los teatros más bellos de Cuba, el Sauto, que aún cerrado por una reparación general, nos sigue identificando; la estatua de Martí que más se parece al Héroe Nacional, y que se yergue en medio de la parque de La Libertad; la remozada Ermita de Monserrate, que desde las alturas de Simpson domina toda la ciudad y el René Fraga, quizás el más majestuoso de los parques que existen en Cuba.

Única en el mundo tenemos a la editorial Vigía, con sus libros confeccionados a mano, cada uno considerado una obra de arte, y que tiene en sus filas uno de los mejores diseñadores cubanos, Rolando Estévez.

Herederas de las famosas tertulias de Domingo del Monte, tenemos hoy la de Carilda o la Invitación entre Puentes, que inundan con su espíritu conciliador al  Palacio de Junco.

Pero si de eventos se trata, hay que hablar de Danzandós, un concurso nacional organizado por Danza Espiral; el Festival Internacional de Títeres, de Papalote o el Festival Nacional de Teatro Callejero, que promueve El Mirón Cubano.

En Matanzas tenemos también el Salón provincial de la Plástica Roberto Diago, la feria Puro Arte, de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas, institución dirigida por Luis Octavio Hernández, un humanista que ha integrado con una naturalidad increíble la artesanía al arte.

Si algo duele de Matanzas no es su cultura, que permanece viva y activa, sorteando dificultades económicas y mentes cerradas, sino el avanzado estado de deterioro de su centro histórico, que parece no soportar más el paso del tiempo, que nunca perdona.

La considerada como la primera ciudad moderna de Cuba adolece de un plan intensivo de restauración, que posibilite devolver a su parte antigua el esplendor de los años cuando fue denominada la Atenas de Cuba. Limitaciones materiales impiden afrontar un programa de tal magnitud, que contemple reparaciones capitales de la mayoría de las edificaciones de la llamada por los especialistas, la manzana de oro de la arquitectura matancera.

La Atenas de Cuba, ciudad que sigue mereciendo ese título y cuyos hijos no cejan en su empeño de hacerla brillar, precisa ya, sin más demora, de ayuda. Es tiempo de salvarla, de no dejar que muera sin solución otro edificio histórico. Basta ya de apuntalar por décadas, de demoler o de dividir viviendas centenarias.

Acompañemos a hombres como el historiador de esta ciudad, Ercilio Vento, al  arquitecto Ramón Recondo o al ingeniero civil Luis González Arestuche y tantos otros hombres preocupados, en su empeño por despertar conciencias y conseguir apoyo.

Los matanceros queremos una Atenas viva, pero a la vez hermosa, una ciudad que podamos mostrar al mundo como lo que somos: la Atenas de Cuba.

Una vista panorámica de la ciudad de Matanzas













Carilda Oliver Labra, la novia de Matanzas
Liliam Padrón, de Danza Espirla y Rubén Darío, de Teatro de Las Estaciones


Teatro de títeres Papalote, del maestro René Fernández Santana
































Miriam Muñoz, otra de las grandes del teatro matancero, actriz y directora del grupo Icarón
Manuel Hernández, Premio Nacional del Humor y de Periodismo José Martí
Rolando Estévez, diseñador matancero, parte de la aditorial Vigía
El teatro Sauto, Monumento Nacional, actualmente cerrado por reparaciones

Escuche este trabajo en audio 

¿Nueve musas en el teatro Sauto?

El centenario teatro Sauto, de la ciudad de Matanzas
Quienes han tenido el privilegio de visitar al teatro Sauto de Matanzas, no pueden evitar que los ojos se vayan enseguida para el techo del centenario coliseo. La inmensidad del techo abovedado, la enorme lámpara y el decorado encantan.
Pero por sobre todo, atraen las musas pintadas en él. El mito dice que eran nueve originalmente, pero quienes pudimos visitarlo antes de cerrar hace ya más de seis meses, pudimos constatar que allí aparecen solo ocho.

La cuenta no es de ahora, aunque ocupe a cada nuevo visitante. Desde las primeras reparaciones del antes teatro Esteban se pudo comprobar que al parecer, nunca fueron nueve las reproducciones de las musas de la mitología griega.
La colega Maritza Tejera, de Radio 26, recién ha publicado un artículo que deja claro este asunto y lo comparto con ustedes:

¿Dónde está Polimnia? (puede leer aquí el trabajo en su publicación original)

QUISO el capricho de un pintor o su benevolente sentido del espacio, o tal vez la superficial nota de un gacetillero, situarme ante una encrucijada. El arquitecto Daniel Dall´Aglio no imaginó que 148 años después de la inauguración de su majestuosa obra, aún buscásemos la musa ausente de la bóveda del centenario y misterioso teatro Sauto.

Hace 124 años, exactamente el 9 de febrero de 1887, aparecía en la sección Gacetillas, de la Aurora del Yumurí, el siguiente fragmento: “Muchos de los que asistieron anoche al teatro observaron que una de las nueve Musas magistralmente representadas en el techo del Coliseo se sonreía con inexplicable dulzura…”

La gacetilla la encontró alrededor de 1996, en sus búsquedas en la Aurora…, el licenciado Fernando López, en aquel entonces historiador de Sauto.

El arquitecto, pintor y escenógrafo italiano Daniel Dall´Aglio pintó sobre el techo enyesado en forma de bóveda del coliseo matancero las hermosas musas de la mitología griega. Hoy, a casi un siglo y medio del suceso, no se ha podido esclarecer si él en realidad esbozó las nueve musas o sólo las ocho que se ven en la bóveda del teatro.

SIN EMBARGO…

En 1998, intrigada más que curiosa, por saber si el teatro originalmente tuvo o no las nueve musas, acudí al pintor Angel Bello, al frente de la decoración interior del inmueble cuando éste fue remozado íntegramente a fines de la década del 60, y al arquitecto Daniel Taboada, quien dirigió la obra.

Bello laboraba por aquella época en la Casa de la Obrapía, en la capital del país. El explicó que los frescos originales no se pudieron rescatar, sólo huellas y restos en diferentes partes. Sin embargo, aseveró que por la medida de la decoración del techo y de los dibujos de las musas que había, el espacio era sólo para ocho.

El artista se refirió a otras ocasiones en que ha encontrado menos de nueve, en dependencia de las que quepan. Y puso como ejemplo el cuadro que restauraba en esos momentos, en el que se veían Apolo y las musas y sólo aparecían siete de ellas. 

En cuanto al arquitecto Taboada, colaborador imprescindible de Eusebio Leal, señaló que el dibujo del techo de Sauto es geométrico, totalmente simétrico. Y afirmó: “Si hubieran sido nueve, habríamos tenido que suponer que el techo era muy distinto, cosa que no me parece.”

Dijo que en el techo se hallaron vestigios muy antiguos, propios del siglo XIX, como la listonería y los clavos, así como la calidad del yeso y que hubo que derrumbarlo todo por el estado en que se encontraba. Se sustituyeron las vigas, los tabloncillos de madera y el enyesado completo de la bóveda y sobre éste se pintó.

Taboada, quien había acabado de recibir el Premio Nacional de Arquitectura 1998, habló con mucho amor de nuestro Sauto y lo calificó como el mejor entre los nueve más relevantes del país. En la conversación aludió a la araña central del teatro, traída de uno de los salones de lujo del Hotel Nacional.

Y algo curioso: sobre la cubierta abovedada existen los mecanismos que facilitan el descenso de la araña -lámpara central- y de las ocho medio cocuyeras –lámparas más pequeñas, ubicadas alrededor de la central-, hasta el alcance de la mano del hombre.  Dos veces al año especialistas del coliseo realizaban la operación para limpiarlas, sustituir bombillos incandescentes o asegurar algún componente.

¿Dónde está Polimnia?

¿Dónde está Polimnia, la musa ausente de la bóveda de Sauto? ¿Pintó Dall´Aglio las nueve preciosas musas o conscientemente dejó fuera la de la elocuencia y la poesía? ¿El gacetillero de La Aurora vio aquella noche nueve mujeres o es sólo una apreciación ilusoria que nada tiene que ver con la bóveda del viejo coliseo yumurino?
La verdad quedó escondida bajo las luces de gas y las noches de esplendor de la Atenas de Cuba. Mas lo cierto es que el teatro tiene una simetría bilateral perfecta, de tal modo que una persona de pie frente al escenario descubrirá que todo lo que tiene a su derecha corresponde a números pares y, claro está, lo de la izquierda a impares.

En ese caso están las lunetas, los palcos, los grillés y los camerinos. Reitero, la simetría es perfecta: todo lo que existe a un lado, se repite en el otro. Por eso me inclino a pensar que Dall´Aglio, quien además de los proyectos del coliseo, realizó toda su decoración, tuvo también en la bóveda ese benevolente sentido del espacio.

¿Y usted, mi lector? Queda una puerta abierta a la imaginación.

Ver aquí una Página dedicada al Teatro Sauto

Nota: El teatro Sauto se encuentra cerrado por una reparación capital. Al parecer estaba en más malas condiciones de lo que se pensaba. La fecha de terminación, así como la de reapertura es una incógnita para los ejecutores de la obra y los directivos de la institución. Matanzas extraña las noches sin Sauto, pero  esperamos que cuando reabra, sea con salud suficiente para durar cien años más.




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